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Higiene Dental

Halitosis – Higiene dental contra el mal aliento

Halitosis el problema del mal aliento

Halitosis – El Problema del Mal Aliento

El Dr. Guillermo Rehberger Olivera, Director Médico de la Clínica Dental, Maxilofacial y Estética Facial Rehberger López-Fanjul en Oviedo, nos habla de la Halitosis o problema de mal aliento, uno de los problemas más habituales de la cavidad oral.

La halitosis se define como un olor desagradable que procede del aliento de una persona. Se trata de uno de los problemas bucodentales más habituales y en muchos casos no se le da demasiada importancia. Además es también un problema social, que puede incomodar a las personas que rodean al afectado.

Este problema está asociado normalmente con una higiene bucal deficiente, con una escasa producción de saliva, con enfermedades de la cavidad oral e incluso puede ser un indicativo de enfermedades sistémicas severas que precisen de diagnóstico y tratamiento.

La mayor parte de la población adulta sufre o a sufrido este problema en algún momento de su vida, siendo el dentista el principal profesional al que se consulta.

La Higiene Dental es el Principal Remedio Contra el Mal Aliento

La principal causa del mal aliento es una higiene bucodental deficiente. Este mal olor que procede de la boca, es producido por la acción de bacterias localizadas por toda la cavidad oral. Los focos principales donde se localizan estas bacterias son la lengua, las encías y los espacios entre dientes. En estos lugares se retienen gran cantidad de restos de comida y desechos, cuya descomposición produce compuestos volátiles de sulfuro que originan el mal olor.

Las bacterias y la placa se acumulan en la boca por los restos de comida que quedan entre los dientes, las dentaduras postizas o los aparatos dentales, dando lugar al mal aliento.

Como realizar una buena higiene dental

halitosis e higiene-dental
Una buena higiene dental es nuestro mejor aliado contra el mal aliento. Para llevarla a cabo de manera correcta, no basta con pasar el cepillo un par de veces tras las comidas. Una buena higiene requiere una rutina de lavado más minuciosa. El cepillado debería ser de dos minutos como mínimo, intentando llegar a todos los puntos donde se puedan acumular restos de comida. Además de los dientes, es muy importante realizar un buen cepillado de la lengua, pues entre las papilas se acumulan gran cantidad de residuos. La seda dental nos ayuda a eliminar los restos que se acumulan entre los dientes, donde el cepillo no consigue llegar en la mayoría de las ocasiones. Por último un buen aclarado con enjuague bucal nos ayudará a mantener nuestro aliento fresco durante más tiempo.

En algunas ocasiones, nos encontramos con muelas que se quedan a medio erupcionar. En estos casos, los restos de comida se acumulan en zonas en las que no llegamos a limpiar (dentro de la encía). Esto da lugar a continuas infecciones y a problemas crónicos de halitosis. En este caso el mejor remedio es recurrir a la cirugía oral, para extraer las piezas conflictivas.

La Falta de Saliva Provoca Halitosis

Otra de las causas principales de la halitosis es la falta o escasez en la producción de saliva. Con una producción normal de saliva, los restos y desechos que tienden a acumularse en la boca son tragados, no dejando tiempo a las bacterias para realizar la descomposición en la cavidad oral. Al evitar la descomposición, evitamos en gran medida la aparición del mal aliento.

Existen algunos factores o momentos en los que el mal aliento se acentúa por la disminución en la producción de la saliva:

  • Cuando nos levantamos. Durante el sueño, la producción de saliva está casi interrumpida por completo. Esto reduce su acción limpiadora y permite un mayor crecimiento de bacterias, lo que da lugar al mal aliento.
  • Cuando tenemos hambre. Durante la masticación aumenta considerablemente la producción de saliva, aumentando así también su acción limpiadora. Al omitir comidas, también se omiten momentos importantes de producción de saliva y se favorece el crecimiento de bacterias.
  • Cuando estamos deshidratados. La deshidratación también es una causa de la baja producción de saliva que permite un mayor crecimiento de las bacterias.
  • Cuando consumimos bebidas alcohólicas. Las bebidas alcohólicas colaboran en el proceso de deshidratación, por lo que reducen la producción de saliva.
  • Algunos medicamentos también reducen la producción de saliva.
  • Además, también existen enfermedades que afectan las glándulas salivales, como el síndrome de Sjögren o la esclerodermia.

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Otras Causas del Mal Aliento

Además de la mala higiene dental o la falta o escasez en la producción de saliva, existen otros muchos factores que intervienen en el mal aliento:

La alimentación

Alimentos que provocan mal aliento

Algunos alimentos tienen olores realmente fuertes, como pueden ser el ajo, la cebolla o los platos muy especiados.

Los lácteos

En el caso de los lácteos, debido a la lactosa, se acumulan aminoácidos en la boca que las bacterias convierten luego en elementos sulfúricos.

El café

El café, provoca deshidratación, muy favorable para las bacterias, pues disminuye la producción de saliva. En muchas ocasiones se recomienda tomar un vaso de agua después de tomar café.

Los zumos

Algunos zumos como el de piña o tomate son ácidos y favorecen la aparición de bacterias en la boca y reducen la producción de saliva.
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Los dulces y golosinas

Los dulces y golosinas debido a su alto contenido en azúcares también facilitan la proliferación de bacterias en la boca, lo que puede provocar mal aliento.

Malos Hábitos que producen Halitosis

El alcohol

El alcohol provoca deshidratación y reseca la boca. Además no se elimina todo en el hígado, sino que parte va a parar a la sangre o es eliminado a través del sudor, la orina o el aliento.

El tabaco

Fumar o usar tabaco de mascar, es otro de los malos habitos que generan malos olores en la boca y contribuyen en el desarrollo de la halitosis.

Problemas de la cavidad oral

Infecciones en la boca y la garganta

Las infecciones en la boca o en la garganta, suelen ser un problema habitual de los que generan mal aliento.

Problemas dentales

Los problemas dentales como la caries, los dientes rotos o agujereados, retienen bacterias y restos de comida con mayor facilidad, lo que los convierte en un foco importante de mal olor.

La enfermedad periodontal

La enfermedad periodontal que afecta a las encías, son un conjunto de problemas infecciosos causados por un aumento de la flora bacteriana. Además de ir acompañado de otros problemas como inflamación, dolor, sangrado o sensibilidad, también produce mal aliento. En ocasiones, debido al sangrado, este mal aliento tiene un olor metálico.

Cáncer oral o de garganta.

En muchas ocasiones nada tiene que ver el mal aliento con el cáncer oral. Sin embargo, la halitosis es uno de los síntomas que acompaña normalmente la enfermedad. Por esto se recomienda hacer revisiones periódicas para salir de dudas.

Otros problemas de salud que también suelen causar mal aliento

Problemas en la nariz

Algunos problemas producidos en la nariz como las infecciones en los senos paranasales, pueden ser causa de mal aliento.

Diabetes

Las personas que sufren diabetes son más propensas a sufrir enfermedad periodontal y con ello a tener problemas de halitosis. Además, ante la incapacidad de utilizar el azúcar como fuente de combustible y utilizar la grasa del cuerpo en su lugar, se provoca la aparición de cetonas. Las cetonas son eliminadas a través de los residuos y a través de la respiración, produciendo así mal aliento.

Trastornos del aparato digestivo

Algunos trastornos del aparato digestivo como la enfermedad de reflujo gastroesofágico u otros problemas intestinales son también motivos de mal aliento.

Enfermedades del hígado

El mal aliento también puede ser un síntoma de algunos trastornos del hígado como la insuficiencia hepática o la cirrosis.

Problemas de infecciones pulmonares

Algunas causas de halitosis procedentes del aparato respiratorio inferior incluyen las bronquitis, bronquiectasias, neumonías, abscesos pulmonares y carcinomas del pulmón. Además algunos gases no metabolizados van junto con la sangre hasta los pulmones, donde son volatilizados causando un olor desagradable.

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